Debatir el texto la " Comunicación pública de la ciencia y la tecnología en Colombia para que desde los antecedentes más remotos en la visión de sabios de 1993, y así entender la carta de navegación en lo referido a la educación, ciencia tecnología en nuestro país.
Objetivo específico :
Entender porque la relación con la ciencia no tienen que ver con solamente poseer conocimiento.
Desarrollo de la clase:
Se socializó el primer capítulo del libro Colombia al filo de la oportunidad. Se expusieron puntos de vista diferentes. La profesora también intervino en la puesta en común y aclaró ideas expuestas en el texto por el autor.
Dificultades:
Ninguna
Reflexión
LA COMUNICACIÓN UNA ESTRATEGIA POLÍTICA
Si la comunicación pública trata precisamente de la unión entre la comunicación y la política como dos ciencias para la reflexión y para la construcción de sociedades con criterio. La pregunta sería si la información que damos como comunicadores-políticos es oportuna y de calidad a la ciudadanía y, que los mensajes promuevan la participación en por lo menos, la mayor parte de los temas de interés de la ciudad, del país, etc. Y si ejercemos adecuadamente nuestro papel como interlocutores válidos entre el gobierno y el pueblo.
En la esencia de esta idea de la comunicación pública está la certidumbre de que la comunicación es un bien público y que la información es otro bien público, y que es precisamente la apropiación hacia el interés individual de estos dos bienes públicos lo que hay que tratar de desenredar. Cuando se entiende esa naturaleza colectiva, pública de la comunicación y deja de obedecer a un propósito particular, cambia la intención, se comunica con otra intención, con una intención colectiva, y esto obliga a replantear todos los roles, a mirar de otra manera el papel que cumplen los sujetos que interactúan en la comunicación colectiva. Y ese comunicar colectivo en función de un interés colectivo a lo que apunta es hacia lograr la movilización.
El desarrollo tecnológico de las comunicaciones ha hecho que vivamos una cultura mediática, tanto en las relaciones sociales como en las políticas. Los sistemas de comunicación e información han privilegiado a los medios, esto hace que en realidad los problemas comunicacionales respondan fundamentalmente a intereses concretos de sectores de poder político y económico.
El Estado, o quien tiene en sus manos los poderes para desarrollar sus programas y políticas económicas, sociales, etc., en correspondencia a sus intereses han determinado un conjunto de orientaciones ideológicas que se difunden a través de los medios de comunicación. Este proceso antes se hacía a través de la escuela, la iglesia, la universidad, esos eran los centros más importantes por medio de los cuales se imponían las ideas al común de la sociedad; ahora todo es mucho más rápido, eficiente, y efectivo, según la perspectiva de los que imponen la ideología.
La imposición de ideas a través de los medios de comunicación (radio, vídeo, televisión, prensa, comunicación electrónica), realmente no responden a niveles de objetividad, no tratan de mostrar diversas posiciones y tendencias sobre determinados problemas, sino que denota una fricción sobre la realidad y es esta fricción sobre la que actúan los políticos y los diversos actores sociales.
Pero tal como lo dice Silvia Pellegrini en su ensayo Comunicación, poder político y democracia, ‘’la independencia absoluta entre política e información no puede existir; es más, ni siquiera sería deseable. Pero un grado de equilibrio e independencia entre ambas es necesario’’. De ahí que de alguna manera tengamos que hablar de la comunicación como una estrategia de política más y para esto que más ejemplo que las candidaturas para las elecciones estatales.
En la esencia de esta idea de la comunicación pública está la certidumbre de que la comunicación es un bien público y que la información es otro bien público, y que es precisamente la apropiación hacia el interés individual de estos dos bienes públicos lo que hay que tratar de desenredar. Cuando se entiende esa naturaleza colectiva, pública de la comunicación y deja de obedecer a un propósito particular, cambia la intención, se comunica con otra intención, con una intención colectiva, y esto obliga a replantear todos los roles, a mirar de otra manera el papel que cumplen los sujetos que interactúan en la comunicación colectiva. Y ese comunicar colectivo en función de un interés colectivo a lo que apunta es hacia lograr la movilización.
El desarrollo tecnológico de las comunicaciones ha hecho que vivamos una cultura mediática, tanto en las relaciones sociales como en las políticas. Los sistemas de comunicación e información han privilegiado a los medios, esto hace que en realidad los problemas comunicacionales respondan fundamentalmente a intereses concretos de sectores de poder político y económico.
El Estado, o quien tiene en sus manos los poderes para desarrollar sus programas y políticas económicas, sociales, etc., en correspondencia a sus intereses han determinado un conjunto de orientaciones ideológicas que se difunden a través de los medios de comunicación. Este proceso antes se hacía a través de la escuela, la iglesia, la universidad, esos eran los centros más importantes por medio de los cuales se imponían las ideas al común de la sociedad; ahora todo es mucho más rápido, eficiente, y efectivo, según la perspectiva de los que imponen la ideología.
La imposición de ideas a través de los medios de comunicación (radio, vídeo, televisión, prensa, comunicación electrónica), realmente no responden a niveles de objetividad, no tratan de mostrar diversas posiciones y tendencias sobre determinados problemas, sino que denota una fricción sobre la realidad y es esta fricción sobre la que actúan los políticos y los diversos actores sociales.
Pero tal como lo dice Silvia Pellegrini en su ensayo Comunicación, poder político y democracia, ‘’la independencia absoluta entre política e información no puede existir; es más, ni siquiera sería deseable. Pero un grado de equilibrio e independencia entre ambas es necesario’’. De ahí que de alguna manera tengamos que hablar de la comunicación como una estrategia de política más y para esto que más ejemplo que las candidaturas para las elecciones estatales.


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